Desde pequeñas, nacemos con las películas de Disney dónde
todo es perfecto, dónde todas las princesas tienen su príncipe y todo es ideal.
Da igual el tipo de princesa:
- Cenicienta: problemas en casa y con el
autoestima por los suelos
- Blancanieves: una enemiga que la hace la
vida imposible
- La
Bella Durmiente : sufre por un pasado del que no tiene
culpa pero que la robado vivir muchas cosas
- Pocahontas: fuera de lugar, intenta
buscar un sitio en un mundo donde no se identifica
- La sirenita: luchar contra lo que se es,
para poder ser feliz
- Jazmín: encerrada y obligada a cumplir
unas obligaciones que ella no desea hacer
Con esas ideas vamos creciendo, pensando que tengamos los problemas que tengamos llegara alguien que nos haga superar todo eso, de una manera perfecta y que seremos felices, da igual si nuestra madrastra no nos aguanta, si vivimos constantemente obligadas a cumplir con unas expectativas por parte de nuestros padres, en fin, un sin fin de problemas.
Y crecemos y cuando vemos que Disney se nos queda corto,
aparece Federico Moccia, dibujando historias de nuestro tiempo, historias de
“personas reales” de gente normal y nos sentimos que quizás podremos tener a
ese príncipe aun no teniendo castillo y que puede venir andando o en coche, en
vez de a caballo.
Nos creemos cuentos de hadas… quizás no haya príncipes ya,
porque tampoco hay princesas, quizás no haya esperanza cuando vivimos sin fe, todo
lo podemos asociar a la idea de soñar con algo perfecto, pero cometemos el
error de vivir pensando que esas cosas pasan, mejor dicho, cometemos el error
de pensar que todo va a ser perfecto como en esos cuentos y relatos, no hay
nada mas perfecto que la imperfección.
¿Debemos dejar de pensar en el príncipe azul, debemos dejar
de creernos princesas?, Sabemos que nadie llegará para llenar todos nuestros
espacios vacíos, nadie va a defendernos como si fuera su vida en ello, nadie
nos va a dar un para siempre, porque nada dura para siempre; encontraremos
alguien que nos complete, que nos de su mano en los malos momentos, alguien que
intente hacernos feliz, pero nunca encontraremos a alguien que nos de todo lo
que queremos, o todo lo que necesitamos en todos los momentos, al igual que
nosotros no seremos esa perfección para nadie.
Las bonitas historias pasan, el destino a veces crea
momentos mágicos, pero nosotros, los personajes de esas historias, de nuestras
historias, somos reales, con defectos y virtudes…. ¿acaso os creéis que los
príncipes y las princesas nunca discutieron, o que no se hubieran divorciado o
se les hubiera acabado el amor? Pero en esos cuentos, en esas historias solo
vemos en el fin el inicio de algo… y todos sabemos que los comienzos siempre
son bonitos, que lo duro y donde hay que luchar, pelear y demostrar es en el
día a día.
No hay historia mas bonita, ni cuento mas hermoso, que el
que nosotros vivamos…donde nosotros seamos los protagonistas de la historia de
nuestras vidas.
^Esther^



